Wednesday, March 6, 2013

La Doctora Rathbun


La Doctora Rathbun
Katelyn Lawhun
            Llego a la clase de español temprano y espero que los estudiantes de la clase anterior salgan del aula. Cuando entro en la puerta, me sorprende el gran tamaño del salón. En realidad, es un laboratorio de computadoras que consiste en filas de mesas con sillas. Una plétora de computadoras se ubica encima de esas mesas. Una impresora se encuentra al frente del aula cerca de la pantalla de proyección y la pizarra blanca también. En cuanto al ambiente, el laboratorio se llena de luz por todas las ventanas de la pared enfrente de la puerta. Además, no hay mucho ruido excepto una conversación en voz baja entre compañeros, el teclear de un estudiante que escribe algo a máquina, o el pasar de las hojas del libro de gramática de vez en cuando. En todo caso, todos los estudiantes nos sentamos y esperamos el comienzo de la clase. 
            Veo que la Doctora Rathbun está de pie y lista para comenzar. Se ve delgada y de estatura media. Lleva un vestido de un color muy vivo, unos zapatos de tacón, y muchas joyas. Su estilo de ropa parece muy profesional. Tiene cabello rubio y ondulado que cae hasta el medio de su espalda. Con respecto a los rasgos de su cara redonda y expresiva, sus ojos azules se iluminan a veces, especialmente cuando nos cuenta de su familia o su amor por el español. Sus ojos se encuentran debajo de las cejas arqueadas. Además, su nariz recta divide su cara en dos partes simétricas. Cuando habla, sonríe o ríe, sus labios delgados se abren, y uno puede ver sus dientes alineados y blancos también.
            Al principio de la clase, la Doctora Rathbun nos saluda a todos los estudiantes. Parece muy amable y sincera. Después, nos pasa una hoja de trabajo o nos muestra una presentación en la pantalla de proyección. Para repasar, nos hace unas preguntas. Entonces, alguien levanta la mano y le responde. La profesora nunca se enoja con nosotros cuando nos equivocamos de repuesta. Además, siempre trata de entendernos cuando expresamos nuestros pensamientos en español aun si lo pronunciamos mal o usamos una palabra incorrecta. Más tarde, nos ordena que escribamos a máquina nuestros borradores para el boletín durante el tiempo restante.  Cuando escribimos, pasea por la sala para ayudarnos. Al final, nos aconseja que mejoremos los borradores y se despide de nosotros hasta la próxima clase.

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